La promesa era... "Reunir amantes de la música, bajo el techo de
una sala secreta hecha venue, para escuchar las frescas propuestas de talentos
en ascenso." Desconoces el line up y el lugar en el que se realizará.
Cuando consigues una invitación incluso te ponen algunas reglas: no
puedes entrar después de la hora de la cita, no puedes hacer ningún ruido
mientras las bandas se encuentran tocando y no te puedes ir hasta que termine
la última banda.
Ese día tenía mucha ansiedad, no sabía cómo iba a ser, incluso pasó algo gracioso porque al buscar la dirección en Google Maps no logré encontrarla y eso le ponía más emoción a la experiencia.
Ese día tenía mucha ansiedad, no sabía cómo iba a ser, incluso pasó algo gracioso porque al buscar la dirección en Google Maps no logré encontrarla y eso le ponía más emoción a la experiencia.
Gran parte de lo que prometían se cumplió, aunque todavía dudo de
"los amantes de la música", la realidad fue que la mayor parte de los
invitados eran amigos y vecinos de los dueños de la casa y las organizadoras.
La logística no fue tan exacta como decían, yo llegue a las 8 en punto
para no tener problema con la entrada y la primera propuesta comenzó más allá
de las 9. Mientras esperábamos, aquello parecía más una reunión social y una
buena oportunidad de hacer contactos. Pero en fin.... Al momento del show todo
volvió a tener sentido y era gente interesada en escuchar y conocer.
Algo más que me parece de valor, es que la red de músicos en la ciudad
se va enriqueciendo, se escuchan unos a otros y logran compartir experiencias, conocer
algo más y quizá hasta interesarse en colaboraciones, incluso me toco ver como
platicaban sobre técnicas de ejecución. Todo esto resulta un plus muy valioso
si eres uno de los participantes.
Creo que el espíritu del movimiento ingles sigue presente aunque aún
falta trabajar un poco más en la logística general y en buscar que los asistentes
sean verdaderos melómanos.
En cuanto a las propuestas, me dio gusto ver que en realidad eran algo
diferente a lo que escuchamos en la radio todos los días. Me atrevo a decir que
sí el evento hubiera sido temático el eje conductor hubiera sido la voz, un
elemento que para mi gusto destaco en cada uno de los actos.
Fishlights
La versión acústica del proyecto de Fernando Heftye dejo ver una parte más sensible y romántica de lo que ya le conocía, para convertirse en un artista 100% folk que sin pretender ser nada más que eso, generó una atmósfera cálida y emotiva. Vale la pena escucharlo de esta manera y en estudio con todos los elementos.
La versión acústica del proyecto de Fernando Heftye dejo ver una parte más sensible y romántica de lo que ya le conocía, para convertirse en un artista 100% folk que sin pretender ser nada más que eso, generó una atmósfera cálida y emotiva. Vale la pena escucharlo de esta manera y en estudio con todos los elementos.
Una lástima el pésimo sonido que tuvieron, no se pudo apreciar lo bonito
de su propuesta, se perdió la armonía y parecía que no tocaban bien, cuando
justamente ese juego de voces es lo que las hace especiales. Si dejamos de lado
ese tema situacional, “Haciendo el Mal” es una propuesta que en lo personal me
transporta a climas invernales y montañosos, en los que estar o no enamorado da
lo mismo, pero existe un sentimiento único que te hace disfrutar su música.
Coyoli
Otro acto diferente, donde nuevamente las voces destacan, al presentarnos
un folk mucho más clásico con sonidos inusuales y la inclusión de ritmos españoles
e instrumentos cómo el acordeón el cello y el contrabajo.
Simplifires
En lo personal nunca han logrado cautivarme, pienso que es una banda
convencional, sin embargo, el haber tenido la oportunidad de presenciarlos tan
de cerca y con atención me dejo ver la gran camaradería que tienen en el
escenario, lo que logra un sonido homogéneo y con buenos ritmos.
Como siempre digo, lo mejor es que cada quien forme su propia opinión:
https://soundcloud.com/simplifires/unsupervised
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