Mostrando entradas con la etiqueta Hello Seahorse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hello Seahorse. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de octubre de 2015

We could start over again

El jueves fuimos a ver a Blur, llegamos cuando Hello Seahorse había comenzado, fue grato darme cuenta que había buen sonido desde la banda abridora. Aunque ya no me gustan mucho que digamos, después de haber sido una obsesión para mí con sus primeros EPs, tampoco es que me moleste verlos en vivo, la voz de Denise sigue siendo algo que destaca y ejecutan a la perfección sus canciones.


Esa misma tarde tuve el atrevimiento de aventarme el concierto de Blur en Hong Kong completito y ya estaba predispuesta a lo que pudiera pasar, incluso esperaba que el escenario estuviera vestido con helados gigantes de luces neón, pero no fue así, en nuestro caso tuvimos 3 bolas disco gigantes rodeadas de figuras geométricas, que posteriormente resultarían sumamente importantes para el show.

Desde que la banda pisó el escenario la emoción fue total, sé que ya se ha dicho miles de veces, pero Damon Albarn es un graaaaan frontman, sabe perfecto lo que hace y logra que todos nos creamos su personaje.


El sonido fue impecable casi todo el concierto, desafortunadamente algo pasó que después del encore la perfección que había tenido desapareció y comenzó a sonar horrible, pero para ese momento ya nada importaba.

Nunca le había puesto atención a la batería y hasta ahora entendí porque mi profesor de ese instrumento me pide que practique con canciones de Blur, en teoría son sencillas pero si lo haces bien pueden lucir muchísimo.

Había una forma muy fácil de darse cuenta de que estábamos en presencia de una banda muchos años de experiencia, si observabas el semi ovalo formado por la explanada del palacio, el cual estaba totalmente lleno, se notaba claramente que solo había un 10% de personas que se acumulaban en la parte media hasta adelante brincando y empujándose unos a otros mientras el resto bailaba tranquilamente respetando su espacio vital. ¿Qué nos dice esto? Ya estamos viejos, chavos! Recordé la primera vez que los vi tocar en el aniversario del MTV cuando tenía 15 años y evadí toda la seguridad para poder estar hasta el frente brincando como loca, aunque yo y mi amiga éramos las únicas emocionadas.

También vino a mi mente la ocasión del Vive Latino, que por estarnos metiendo en lugares recónditos en búsqueda de aventuras (y comida) terminamos compartiendo el momento en el que Alex James aprendía a preparar costras de camarón.

Con Blur me pasa un poco lo que con bandas como Phoenix o The Flamming Lips, que después de las primeras 4 veces que los vez en concierto sabes que no habrá ninguna sorpresa, que probablemente será muy similar a la vez anterior, con la inclusión de algunas de sus canciones más recientes, pero también estas seguro de que será brutalmente divertido. Yo disfruto muchísimo verlos, es de esas bandas que te hacen cantar y brincar todo el tiempo y mantienen la emoción hasta arriba ininterrumpidamente.

Uno de mis momentos favoritos fue "Thought I Was A Spaceman", donde las bolas disco por fin hicieron lo suyo e iluminaron todo el Palacio como si fuera el Domo Digital del Papalote, fue súper bonito y es de esas cosas que sólo puedes experimentar cuando te encuentras con una banda en directo, aparte el lugar en el que me encontraba permitió disfrutar del espectáculo en su máxima expresión.


El orden de las 5 canciones antes del encore fue simplemente PER-FEC-TO, ideal para una noche a solas con tu pareja, funciona algo así: 

Tender: se toman de la mano y ondean sus brazos en el aire al ritmo en la canción mientras iluminan el espacio con sus teléfonos o encendedores, se miran a los ojos, sienten la dopamina, serotonina oxitocina correr por sus cuerpos, se dan un abrazo fuerte y largo cuando termina la canción.

Ong Ong: Abrazados bailan al unísono, se toman de la mano, se dan unas vueltas y se señalan en el “I wanna be with you”

Parklife: Bailan juntos cómo enanos, mientras se unen al resto de los asistentes para gritar: “Parklife” mientras levantan el puño de la victoria, siempre volviendo a voltear el uno hacia el otro.

Song 2: Es momento de brincar tomados de la mano y sacar todo esa felicidad que seguramente están sintiendo por compartir ese momento, gritan e intercambian miradas para por fin besarse cuando termina la canción.

To the End: Ya que al terminar de besarse se abrazaron, justo comienza la canción e inmediatamente comienzan a bailar sin soltarse, baile de pareja, mientras giran y se miran sin despegarse ni un solo instante.

This is a Low: Es momento del besuqueo! Besos largos en los que sólo puedes sentir el cambio de las luces mientras tienes los ojos cerrados y escuchas la canción. Si no estuvieran en un lugar público y replicaran este orden a solas, sería el momento perfecto para el foreplay.

No puedo más que decir: que bonito es ver a Blur, carajo!

sábado, 5 de octubre de 2013

Rock Chavitos

La semana pasada fui al “Pruuuuudence Feeeeest”, así es! El festival de los condones!. Tenia añísimos que no iba a un evento de este tipo y en automático la referencia inmediata fue “Rock Chavitos”, no sólo yo lo pensé, también los amigos con los que iba coincidieron en la relación. 
Me llené de flashbacks de mis 14 años dónde solía asistir a ese tipo de conciertos y era la más feliz del mundo. Era interesante ver a las nuevas generaciones haciendo lo mismo que nosotros entonces, más uno que otro colado como nuestro caso, que en esa ocasión íbamos principalmente a ver tocar a un amigo que formaba parte de cartel.
Entramos justo a tiempo para La Fridha, a quienes había visto en su faceta de bares y ni siquiera los reconocí, tenían un look completamente diferente. No tocaron nada mal, muchas de sus canciones tienen coros bastante pegajosos, que sinceramente no le piden nada a las bandas de la “escena nacional”. Incluyen muchos estilos y ritmos súper diferentes, lo que es bastante arriesgado, pero para mi gusto lograron integrarlos bastante bien. Parece que ya tienen una base de fans definida, así que ya veremos cómo va creciendo.

Siguió Jauría, no los recordaba, pero cuando subieron al escenario  supe que en algún momento de la vida ya los había visto, era el instante rudo de la noche, naturalmente no es mi hit, pero a lo lejos escuché que tocaron “No me Arrepiento de éste Amor” de Attaque 77!!! Fui muy feliz y entonces llegaron más recuerdos, ahora de mis 13 años, cuando era una de mis bandas favoritas. 
Después escuchamos a La Banderville, lo que más me llamó la atención de ellos fue su sección de metales, ya tenía tiempo que no veía una banda que incorporara una buena cantidad.
Posteriormente llegó Allison a regresarme a los 15 cuando abrían casi todos los conciertos de Austin y yo siempre pensaba: “pero que feo tocan” y aun así me sabía todas sus canciones, me dio mucho gusto ver cómo evoluciono su ejecución, se escucha una muy clara diferencia de entonces a ahora, estuvo divertido escuchar sus viejas canciones “más mejoraditas”. 
De lo que más quería ver ese día era Jumbo, quienes me transportarían a una etapa de  mi vida un poco más amplia, entre los 15 y los 19 años, fue una de las bandas que más frecuentaba junto con toda la avanzada regia, fue un momento especial de recordar grandes canciones y grandes momentos. Hasta la fecha no supero la partida de Eddie, quien para mí imprimía gran parte de la personalidad del grupo, es notorio el paso de los años en ellos, ahora son todos unos señores que lograron emocionarnos cómo adolescentes.
Quede positivamente sorprendida con Paté de Fuá, creo que están tan inmersos en México que ni siquiera sabía que eran argentinos, tienen un estilo que definitivamente no me esperaba, era cómo un viaje por distintos países europeos, sin dejar de lado el tango que seguramente traen en las venas. En general me hacían sentirme parte de una película infantil de animación Belga. La incorporación de diversos instrumentos era lo que para mí los hizo destacar, ya tenía tiempo sin escuchar un acordeón que hiciera tanto sentido con lo que estaban tocando, de igual forma el serrucho,  que juntos aportaban una calidez que es bien difícil de conseguir.
Las canciones viejas de División Minúscula estarán siempre en mi corazón, aunque las últimas veces que los he visto me aburro un poco porque lo nuevo no me encanta, sus éxitos del pasado siempre me ponen a cantar, aparte creo que actualmente tocan muy bien. Fue un buen aporte para la diversidad de géneros del día.

Tenía curiosidad de ver a Hello Seahorse, a quienes les había perdido un poco la pista cuando cambiaron tan radicalmente de estilo. Desde que iniciaron me quedo claro que ya eran otra banda, pasaron de la luz radiante llena de arcoíris a una oscuridad tenebrosa, afortunadamente no tocaron canciones de su primer disco, aunque son mis favoritas, habría sido totalmente incongruente, sin embargo tocaron un par del segundo en versiones un tanto extrañas, que hubiera preferido respetaran su espíritu original. Gran parte del concierto sentí que estaba en uno de Ely Guerra, no podía dejar de relacionar las voces, aunque en realidad son diferentes.

En momentos no entendía mucho la relación de ese sentimiento lúgubre sumado a percusiones y bases bastante rítmicas, la mayor parte del tiempo me sentía en una especie de transición de la banda, justo en esta parte gris en la que aun no se acomodaba del todo lo que querían hacer, pero fue hasta “No es que no te quiera” que encontré un estilo bien definido en el que todo cuadraba y a partir de ahí comencé a disfrutar de éste nuevo Hello Seahorse.
Los Amigos Invisibles cerraron la noche, también tenía muchos los que no los veía y por lo que recordaba mis expectativas no eran muy altas, pero en cuanto salieron del escenario aquello se volvió una fiesta, me encantó la inclusión de clásicos noventeros para iniciar sus canciones y el tecladista en definitiva fue lo mejor para mí, su forma de bailar, de aplicar el air guitar, de quitarse la ropa... Jajaja, todo un personaje.
Algo más que me gustó fue que los instrumentos, en especial la guitarra, tenían su propia voz, incluso a ratos el guitarrista imitaba su sonido contagiándonos el ritmo. Era imposible no ponerse a bailar, fue perfecto para cerrar la noche.