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domingo, 13 de diciembre de 2015

Something to Write Home About....

He estado escuchando todos los podcasts de Matt Pryor, “Something to Write Home About” y me encontré con uno en el que entrevista a  Modern Baseball después de haberse conocido en Chicago en el Riot Fest del 2014 y me trajeron muchísimos recuerdos, lo cual me hizo notar que en su momento no había tenido el tiempo para escribir al respecto, a pesar de que ahora que lo veo hacia atrás ha sido uno de mis festivales favoritos (Después de Bumbeshoot obviamente).

Es muy chistoso porque fue de esas veces que nada sale cómo tú esperas pero honestamente hubo más sorpresas agradables que desagradables. Para empezar: Chicago, ohhhhh Chicago my love!


Desde que iniciamos a planear el viaje no encontraba prácticamente nada que me llamara la atención de la ciudad, tenía sus highlights, cómo ser la meca del jazz y del blues, o los sitios emblemáticos como el Cloud Gate del Millennium Park o el Skydeck, pero no había nada que me matara de ganas por conocer y que graaan sorpresa! Desde el momento que baje del metro la vibra era totalmente especial, parecía que la ciudad me estaba recibiendo con un espectacular de Death from Above justo frente a mí, la colonia en la que nos quedamos era genial, la sentí incluso más trendy que San Francisco y el downtown era como Nueva York pero menos poblado, limpio, más tranquilo, incluso más bonito, no se… me encantó, se ha convertido en una de mis ciudades favoritas en Estados Unidos, tuve la oportunidad de hacer un recorrido en bicicleta por toda la costa noreste y que sensación tan impactante, completamente relajante, introspectivo, hermoso… lo amé. Y los museos, el frijol, todo fue espectacular.

La comida es DE LI CIO SA , la pizzaaaaaaa…. yo no entendía porque uno de los chicos con los que fui estaba obsesionado con Giordano’s incluso antes que fuéramos, los seguía en Facebook y nos hablaba de la historia del lugar, pero cuando probamos la pizza todo tuvo sentido, una de las cosas más deliciosas que he probado en toda mi vida, era como la madre de toda la comida chatarra que tanto me encanta. En el festival encontramos otras locuras como los fried twinkies, y el pescado que comí en el Andy’s Jazz Club… Dios mio! Aparte de que fue un momento súper especial por estar ahí, con la música, la luz baja y la deliciosa comida, de esas experiencias que se guardan en la mente para siempre.

Vivimos muchas aventuras, las que más recuerdo fue “El Milagro de la calle Wabansia” en la cual una persona hizo todo lo posible por localizarnos para devolver una cartera llena de dinero que uno de nosotros había olvidado en la calle, era inconcebible, pero sucedió! O nosotros subiéndonos a un auto de dudosa procedencia en la mitad de la noche con el que parecía ser Ranjit de HIMYM, despertar por el sonido del golpe de mi amiga cayendo de una de las literas, ir al Exit Bar y que pusieran canciones de los Get Up Kids… y la que ahora me resulta más interesante fue casi perderme el concierto de mi banda favorita por estar en una ciudad desconocida a altas horas: fue como una película de terror, salir corriendo del festival en medio de la lluvia, en plena presentación de Slayer, cuidando no resbalarme como todas las personas que veía azotar a mi paso, era imposible conseguir transporte y cuando por fin pude subirme al autobús me bajé en la parada equivocada para quedar varada en medio de la nada con sólo 10 minutos para llegar al show, no pasaban taxis, autobuses, nada, lo único que pude hacer fue acercarme a una estación metro completamente desolada en la que informaban que el siguiente tren tardaría 40 minutos, no me quedó más que sentarme ahí sola y empapada, en medio de la nada y llamarle a mi novio para lloriquearle sobre la situación, aplicando la “Long Distance Call” como diría Phoenix, afortunadamente logré llegar con el tiempo suficiente para ver la presentación de Modern Baseball y hasta platicar unos minutos con Matt Pryor y James Dewees de The Get Up Kids.

Ese concierto fue una cosa maravillosaaaaa, no sólo tocaron el “Something to Write Home About” completito, sino también los éxitos del resto de sus discos, yo estaba en primera fila a tan sólo unos centímetros de Jim Suptic, mi emoción fue compartida por un grupo de brasileños que también habían hecho el viaje para disfrutar ese momento, esos minutos cantando a gritos nuestras canciones favoritas y sin saber si brincar, llorar o gritar más fuerte. En definitiva, esa noche ha sido una de las más memorables en mi historia de conciertos, a pesar de mi aversión a las bandas que no envejecen agraciadamente.



Sobre el Riot Fest que puedo decir, el que lo llamen “Carnaval” no puede ser más correcto, hay juegos mecánicos (a los cuales por desidia terminamos sin subirnos) una casa de terror, zombies caminando por ahí, mucha comida chatarra, lucha libre y cada personaje…
Una de las cosas que mejor le cayó a nuestro claro espíritu mexa fue que no había una revisión real para ingresar al lugar, por lo que meter alcohol o comida era sumamente sencillo, desafortunadamente lo averiguamos hasta el segundo día.



Aunque en su momento todo parecía estar apestando ahora lo recuerdo con mucho cariño, en algún momento comentamos que Riot Fest era una especie de Iron Man de los festivales, porque duró 3 días, llovió prácticamente todo el tiempo y cuando no estaba lloviendo tenías que caminar con mucho cuidado para no caerte en el lodo, la gente se quedaba atrapada como en arena movediza, perdías tus zapatos al avanzar y los caminos para llegar de un escenario a otro no eran nada amigables, por eso el Corona de ese mismo año fue un juego de niños para nosotros. Era muy sorprendente ver que la gente todo el tiempo estaba tranquila, los momentos en los que yo esperaba que el mush pit estallara nunca sucedieron era como si vieran a esas bandas todos los días.


Los que me conocen saben que mi memoria es nefasta, por lo que a estas alturas solo recuerdo haber visto a The Get Up Kids, Wu Tang-Clan, Metric, The Flaming Lips, Descendents, Taking Back Sunday, The National, Antiflag, The Orwels, The Cure, Weezer, Tegan and Sara, Superchunk, Motion City Soundtrack, Social Distortion, Bouncing Souls, Kurt Vile & The Violators, Jane’s Addiction, The Offspring, NOFX, Senses Fail, Tokio Police Club, The Buzzcoks, Television, City and Colour, Die Antwoord, Me First and the Gimme Gimmes, Wavves (a lo lejos), Modern Baseball, I am the Avalanche, Mineral y Patti Smith. Seguramente se me está pasando alguno pero fue algo así.



De todos ellos lo que más recuerdo es que la cantidad de personas en Weezer era tal que nunca pude llegar al escenario, tuve que escucharlos a lo lejos en medio de una multitud, que casi muero de felicidad escuchando a los Get Up Kids, que me encantó Modern Baseball, a pesar de lo simple de sus canciones, Senses Fail ya no es lo mismo que antes, Die Antwood te hace bailar aunque no te guste, Tokio Police Club y Wavves son súper bonitos, los NOFX y Antiflag ya están muy viejos pero aun así amé poder verlos en vivo, The Offspring fue el momento más emotivo de todo el festival, estuvo padre escuchar los hitazos de The Cure porque nunca los había visto, Metric puede ser muy aburrido, amo el show de los Flaming Lips aunque siempre sea el mismo y todos los que tocaron en el escenario a lado de la ballena sonaban muy mal si te situabas a la derecha jejejeje. En general fue un gran festival porque pude apreciar muchas bandas que no es tan fácil de toparse y todas tuvieron lo suyo.



Este año estaba más que decidida de regresar porque tocó No Doubt, The Ataris y Alkaline Trio, que ya con eso yo era más que feliz, desafortunadamente tenía poco de haber salido del hospital y mi estado de salud no era el óptimo, pero confiando en las segundas oportunidades, estoy casi segura que en cuanto nuestra Gwen se recupere del horrible momento por el que está pasando volverán a tocar y seguramente visitaran nuestro país, deditos cruzados para que suceda, igual que los TGUK que ya están planeando gira latinoamericana, seguramente este 2016 estará lleno de buenas noticias incluyendo que Lola o Riot tengan carteles increíblemente buenos e imperdibles, habrá que esperar a ver que pasa…

domingo, 6 de diciembre de 2015

Sin efectos...

Hay ocasiones en las que es imposible estar dónde nosotros quisiéramos, esta vez no pude asistir al concierto de NOFX, afortunadamente hubo quienes si lo disfrutaron y un amigo al cual admiro mucho por su pasión a la música nos cuenta cómo fue su experiencia, porque pocas personas entienden el significado y carga emocional que la música puede tener en nuestras vidas....


Esta es la cuarta ocasión que veo a NOFX en vivo y cada una de ellas ha sido inolvidable por diferentes razones. La primera fue en el legendario Warped Tour en 1998, el cartel era increíble, si no me creen búsquenlo. Eso agregado a que estaba por cumplir 20 años y tuve que ir a otro país para poder ver esto. La segunda fue hace 6 años cuando tuve oportunidad de abrir el show en la ciudad donde nací. Increíble ver cómo la gente se volvía loca al ver a una de sus bandas favoritas. La tercera un día después ya que inmediatamente tomé un avión para volver al DF y verlos acá de nueva cuenta. Allá pude cantar con mis amigos de toda la vida, acá con los que me adoptaron.
Esta cuarta ocasión fue distinta. El precio era más caro que todas las veces anteriores para empezar y creo que eso influyó mucho para que no viera tantas caras conocidas como hubiera querido. Aparte que había toda una controversia al respecto, pero eso no tiene nada que ver con una actitud más o menos punk a mi parecer. Aunque honestamente la situación no es la mejor últimamente, la realidad nos ha dado duro. También fue distinta porque ahora fui con mi esposa.
De entrada el lugar donde fue el show es interesante. Hace no mucho tiempo se aprobó una ley que impide a los circos usar animales en sus espectáculos, ley que me parece muy justa, pero no me parece justo que no hayan hecho un plan para prever que pasaría con todos esos animales (situación muy triste ahora). Esa es otra historia pero tiene que ver porque el lugar donde fue el show de NOFX es una carpa de circo que ahora se ha vuelto un foro de conciertos llamado Carpa Astros. Cuando llegamos sonaban Los Rebel Cats, que la verdad hemos visto en otras ocasiones y ahora no se nos antojaba, así que fuimos a pasear por el lugar.
El lugar está bastante bien reciclado, hay un bar que simula un carrusel, food trucks, palomitas, en fin, simula bastante bien un circo. Está lo suficientemente cómodo como para pasar un buen rato. Sin embargo, tengo que decir que tuvimos un par de problemas: primero, con los baños, que para empezar son portátiles, no hay una zona exclusiva de mujeres y son muy pocos a mi parecer para la capacidad del lugar; segundo, su método de venta de cerveza donde pagas en una mesa, te dan un ticket y te diriges a una de las barras, donde en un momento se acabó y tuvimos que movernos a otro lado a canjear el ticket, pero no te lo canjeaban sin autorización por lo que tuvimos que comprar más cerveza, acto seguido, les dieron autorización y cambiamos por mas cerveza, lo que dio por resultado que tuviéramos mucha (lo cual nos hizo pasar un muy buen rato en realidad).
Después de sufrir un poco para pasar a los baños, entramos a la carpa cuando empezaba el show de Frank Turner & the sleeping souls. La verdad es que no conozco su música de hace mucho, sino que empecé a escucharlos cuando supe que tocarían y vi algunos videos de ellos en la red para ver si me animaba a llegar temprano a verles, me convencieron y así lo hicimos. Turner empezó un poco abajo para mi gusto, pero de la mitad del show en adelante fue un gran acto, realmente impresionante. De esas bandas que tienes que ver en vivo. Un country punk rock que dan ganas de escuchar y un show digno de recordar. El tipo se echó a la gente a la bolsa cuando empezó a interactuar más, hasta el punto de lanzarse al público para hacer un poco de body surf. Lo recomiendo ampliamente, yo si me volví fan después de esto.
Luego vino el turno de los NOFX que salieron de mucho mejor ánimo que las dos ocasiones anteriores que les vi. Más relajados y risueños, haciendo parecer por momentos más un set de stand up comedy que un show de punk rock. El show dio inicio y todo se volvió una locura. Ahora si la carpa lucía bastante completa con un público que casi la llenó, pues durante las bandas anteriores se veía a medias.
Los primeros temas tuvieron algo de problemas con el audio, había un feedback ahí medio molesto que para mi gusto arruino un poco Stickin in my eye por ejemplo, pero al final no me importó escuchar una vez más esta canción que tantas veces toque y cante, aunque ahora la cantaría un Eric Melvin pues Fat Mike se concretó a tocar el bajo y hacer un par de coros. Luego llegó un momento extraño cuando tocaron Eat the Meek, pues resultó que mi esposa la conocía (realmente no conoce tanto su música) y me contó después que hace muchos años, al otro lado del país, cantaba esa canción con un amigo. El Hefe mientras tanto cantaba Why must we stay, where we don’t belong? Ambos migramos al DF hace ya algunos años.
La verdad es que las canciones de NOFX van tomando otro sentido conforme pasa el tiempo. La primera vez que les vi, hace ya casi 20 años, parece que lo único que escuchaba era lo que mi espíritu punk me dejaba. Hace 6 años apenas escuchaba. Ahora lo que escucho en sus letras es una especie de desilusión de la vida, de los ideales que alguna vez perseguimos y que ahora veo esfumarse en gran medida. Aunque son las mismas canciones, nosotros hemos cambiado.
El show siguió y siguió. Un tipo se trepo a una de las columnas del circo y se lanzó con más miedo que nada, haciendo una vez más lo que se ha vuelto un poco el chiste de NOFX en México, donde siempre pasan este tipo de locuras (desde tirar la valla de seguridad, lanzarse de balcones, o casi destruir un escenario).
De pronto soltaron Leave me alone que me hizo recordar épocas inolvidables. En un momento mi esposa al verme brincar y gritar como loco ante el paso de las canciones me pidió que nos fuéramos al frente, más cerca del mosh pit. En un primer momento me pareció una locura, pero al final lo hicimos. El alcohol nos hizo sentir de 20 años quizá y nos dio un poco de valor. Nos fuimos hasta el frente y la verdad no estaba tan mal, podíamos respirar sin mucho problema y pasarla bien. Los tiempos han cambiado, había menos gente, el boleto era más caro y ahora soy un adulto que impone frente a los chavales.
En ese momento tocaron Linoleum y todo se volvió una locura, el mosh se volvió casi general y luego soltaron The Moron Brothers. Canciones de un par de minutos se volvieron eternas y salimos de ahi tomados de la mano y como pudimos. Volvi a mis treinta y tantos para conservar la integridad física de alguna manera, aunque no cambiaría ese momento, la pasamos increíble.

The Brews fue otro momento inolvidable. Cante y grite tanto que hoy he perdido un poco la voz, pero no me arrepiento. El show terminó un poco como empezó, tranquilo y sencillo. Melvin incluso se quedó unos minutos por ahí en el escenario, mientras los técnicos desarmaban todo. Nosotros salimos muy contentos después de haber visto un gran show, pero sobre todo, después de darnos cuenta lo que hemos cambiado en los últimos 20 años... en todos los sentidos de la expresión.