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miércoles, 5 de abril de 2017

Takk

Pues si…. Aquí estamos de nuevo…. La música me trajo de vuelta, a hablar de la misma banda que la primera vez que abrí esto, ya tenía mucho tiempo que no sentía esta necesidad de escribir sobre mi experiencia en un concierto, pero lo que sucedió antier fue tan sublime que no puedo quedármelo dentro.

Estaba pasando por un momento emocional complicado, por lo que ni siquiera tenía presente que el concierto de Sigur Ros se acercaba, hasta la semana pasada me di cuenta que en mi euforia y sueños premonitorios mal interpretados había comprado 4 boletos los cuales (para mí) ya tenían nombre, al final la vida movió las cosas y ahora necesitaba cambiarlos, venderlos o algo, afortunadamente todo se acomodó (como siempre) y me quedé con la oportunidad de verlos 2 veces y compartir ese momento tan especial con las 2 personas que más me aman en el mundo. La situación por la que atravesaba era tan extraña que ni siquiera me dio tiempo de disfrutar esa emoción anticipatoria que me da cuando se avecina un concierto importante para mí, llegué hasta mi asiento sin ninguna expectativa de por medio, consciente de que vería a una de mis bandas favoritas, pero sin imaginarme lo que estaba por suceder.

La música de Sigur Ros y sus shows en vivo son el ejemplo perfecto de ciertas cosas de la vida… de cómo muchas veces para poder aspirar a la luz tienes que haber experimentado la oscuridad en su plenitud, todo puede ser tan confuso y templado al mismo tiempo, porque es parte de lo mismo, creo que hasta antenoche no había vivido de esta manera esa sensación de unidad.

El segundo exacto en el que se encendió la pantalla después de un momento de penumbra que anunciaba el inicio del concierto fue como re encontrarme con el amor de mi vida, verlo directamente a los ojos y observar como en una película absolutamente todos los momentos de máxima felicidad que pasamos juntos, esa sensación de eternidad indescriptible, esa verdad proveniente de la intuición que te dice que estas completando algo más grande que ti mismo, el amor que trasciende la razón. Ahora que en parte se cuál es el papel que la música juega en mi destino puedo estar segura de que no podía ser de ninguna otra manera (You cannot mess with the light), estaba ahí para observar ciclos que se terminan y reinician incesablemente.

Por cuestiones de trabajo (y algunas personales) últimamente he estado muy involucrada en comprender y experimentar las frecuencias de nuestras ondas cerebrales dependiendo de distintos estados de consciencia y lo que pasó antier estuvo muy cabrón! Creo que varios de los asistentes estuvimos a nada de alcanzar deltas, fue algo más allá del llanto desmedido y la felicidad interna que siempre me provoca el verlos en vivo. Mientras estaba ahí totalmente poseída por lo que estaba percibiendo pensaba en que si tuviera que elegir un concierto de limbo personal podría haberme quedarme justo en ese momento indefinidamente. Era emocionante sentir ese vibrar tan profundo de mi pecho, notar como se expandía y se fundía en el universo.

Definitivamente verlos en las condiciones del Auditorio fue lo mejor, permitió una plena contemplación de su música y escenario, podía apreciar mis células sanando… radiando. Fue increíble!

La segunda fecha fue un poco menos impactante, a pesar de que teníamos lugares más privilegiados, los asistentes eran diferentes, menos interesados, más platicadores y molestos, sin embargo, pude observar detalles que no había visto la noche anterior, poner más atención a su ejecución y a la belleza de sus melodías.

No puedo más que decir GRACIAS a la vida, a la música, a Sigur Ros y a todo!


miércoles, 29 de julio de 2015

La música detrás del silencio

En lo que va de este año había estado fuera de circulación. Pase por un intenso proceso que me desconectó de absolutamente todo, incluso de la música, simplemente no podía escucharla.
A mediados de febrero, cuando todo comenzó, por varios días sólo escuché el mantra de Tara Verde una y otra vez, después comencé con Sigur Ros y el “Onironauta” de Chio San, pero para  marzo y la mitad de abril permanecí en un silencio absoluto.

Para la segunda quincena de abril decidí despertar, ponerme en marcha y declararle la guerra a lo que me estaba sucediendo, para ello tuve el “Hymn to the Inmortal Wind” de Mono y el “Hardcore Will Never Die, But You Will” de Mogwai, los cuales se repitieron consecutivamente por más de 40 días.

La situación que estaba atravesando requería que pasara prácticamente todos los días entre  4 y 8 horas sentada en un reposet, eran momentos sumamente deprimentes y para acompañarlos estaba Elliot Smith y Efterklang. También hubo una canción de reggaeton que por alguna extraña razón siempre se sintonizaba en mis traslados, sin importar el medio en transporte, la oía al menos 4 veces a la semana, parecía estar musicalizando mi camino al infierno.

Fueron 4 meses en los que no escuché nada más que eso.

Poco a poco me fui abriendo a otras cosas y cuando la situación comenzó a mejorar me di cuenta de lo que me había perdido en este tiempo, lo que más lamenté fue no haber podido ir al concierto de Stars, que tanto había estado esperando, y cómo dicen mis amigos: #MientrasDormía me perdí de muchas cosas, incluyendo los shows Damien Rice, Magic Numbers, The Kooks, Cumbre Tajin y Bahidorá, a los que me habría encantado ir.

Mis amigos me han ido compartiendo las cosas que me pasaron de largo, ahora tengo un cuaderno lleno de discos, libros, película, series, exposiciones y nuevos proyectos que se estrenaron en este primer semestre, con los cuales debo ponerme al corriente.

En mayo por fin pude escuchar el primer disco de Trails and Ways: “Pathology” en el streaming de Hype Machine, después de tanto que lo había esperado, lo amé y no puedo esperar por verlos tocar de nuevo. De inmediato me puse al corriente con el “Kintsugi” de Death Cab for Cutie y “Sound & Color” de Alabama Shakes, los cuales me gustaron bastante, aunque me cuesta trabajo ser objetiva con los trabajos de DCFC, sé que no es el mejor, pero no por eso deja de gustarme.





Sin duda hasta ahora mi disco favorito del año es el “Payola” de Desaparecidos, poder escuchar de ellos después de tantos años fue un deleite para mi, ese lado oscuro de Conor Oberst tiene el poder de ponerme increíblemente feliz.


En cuanto a los pocos videos que he podido ver “Lilly” de Toro y Moi, “Ong Ong” de Blur y el “Stonemilker” de Bjork  me fascinaron, igual que la nueva canción de Beck “Dreams” que definitivamente es mi canción del verano.



En esos días también pude escuchar las probadas de lo nuevo de Robert Delong y Astro, aún no he podido repasar sus placas completas pero pronto me daré el tiempo para ello, de cualquier forma no puedo esperar por verlos tocar en el Hellow Festival, ya que el típico sonido de “Druidas” y   el espíritu ochentero de “Don’t Wait Up” me volaron la cabeza.



lunes, 21 de octubre de 2013

¿Cómo les fue de Corona?

A mi muy bien!
Desde unos días antes tenía un sentimiento un tanto ambivalente, el cual surgió al escuchar un comercial de Ibero en el que algunos locutores compartían su “Ruta Capital” y me hizo pensar en la dinámica de los festivales. Pensaba en lo difícil que era coincidir con alguien que tenga exactamente el mismo horario que tú. En los conciertos puedes llegar sólo y vas encontrando cada vez más amigos, pero en los festivales pasa lo contrario, puedes llegar con mil personas y eventualmente se van dispersando o perdiendo en el camino, afortunadamente eso no fue problema. Los dos días fueron muy diferentes, el primero lo dediqué a divertirme y el segundo a ver las bandas a las que más ganas les traía.
El sábado teníamos todo planeado para llegar a las 2:30 pero algunas contingencias evitaron que fuera posible, eran 2:50 y apenas íbamos entrando al estacionamiento, mis amigos sabían las ganas que tenía de ver a Robert Delong así que recién tocamos territorio Hermanos Rodríguez me dijeron que corriera a alcanzarlo, llegué a la segunda canción y quede sorprendida, había bastante gente, contrario a lo que había pensado, fue una buena presentación que me hizo bailar y me quito la espinita de verlo en vivo, sin embargo de noche o en un venue más íntimo seguramente habría sido mil veces mejor.


Cuando terminó, iba en camino al escenario Capital para re encontrarme con mis amigos pero apenas di 10 pasos cuando me encontré a otros que me convencieron de desviarnos a Nguzunguzu, quienes definitivamente no estaban considerados en mi horario, pero me sorprendieron positivamente, tienen un don para armar la fiesta, seguro sí hubieran tocado más tarde habría sido la locura!
De ahí fui a Ms Mr, desde que me acercaba al escenario lo primero que pensé fue: "Gwen Stefani", Lizzy tenía todo el look. Estuvo divertido aunque nada del otro mundo aunque "Think of you" y el cover de “Dance yourself clean” de LCD Soundsystem me emocionaron mucho. Por fin había podido reunir a mis diferentes grupos de amigos pero al movernos de ahí llegó ese momento del que hablaba en el que todos nos dispersaríamos, íbamos en camino al escenario Corona y en cuestión de segundos perdimos a la mitad, yo quería ver a Palma Violents o a Kurt Vile pero decidí acompañar a un amigo a Chris Lake, sólo que cuando llegamos ya había terminado, vimos un pedazo de los Dandy Warhols, quienes lucían muy viejos y cansados, sinceramente no me atraparon ni tantito, así que fuimos al cajero mientras tratábamos de localizar a los demás, ahí estuvimos formados por casi una hora!
Cuando íbamos caminando hacia el Capital por fin encontramos a nuestros amigos comprando paletas de hielo de perla negra, lo cual nos pareció innovador, porque no lo habíamos visto en eventos previos, al menos parecía mejor idea que los conos para hacer del baño parada que también vendían…. Jajajaja
Imagine Dragons estuvo “bien”, dominaban perfectamente el escenario y es algo debo reconocerles, a momentos me recordaban a The Killers, porque no logran ser la super bandota pero no lo hacen nada mal.
Corrimos a ver a Travis y estuvo muy bonito, no cabe duda que son grandes y se han ganado el cariño de México, lo cual parece ser reciproco, había una conexión especial, el nuevo disco me gustó mucho y combinado con la mayoría de sus éxitos, fue un momento especial.
Era hora de The XX, debo admitir que desde que salió su primer producción no habían logrado ganarse mi corazón hasta que los vi en Coachella y me sorprendieron con sus canciones, esta vez pude ver su set completo y valió la pena, cada que los veo logran enamorarme un poco más.
De ahí fuimos a Phoenix, sabía que iba a ser uno de los escenarios más llenos y así fue, sólo logramos llegar al final de la pista que conectaba a los escenarios pero no pudimos avanzar más, no veíamos absolutamente nada, pero eso no impidió que disfrutáramos su presentación cantando y bailando todo el tiempo. Es sorprendente la forma en la que han crecido, aunque era de esperarse porque tienen grandes canciones, y sin duda siguen siendo una de mis bandas favoritas.
Sólo Dios sabe porque terminamos en Deadmau5 en realidad nadie tenía ganas de verlo pero seguramente el alcohol nos llevó hacía allá, vimos un par de canciones pero ni siquiera tengo nada que decir al respecto.
Para cerrar con broche de oro quedaba Blondie, a mí si me sorprendió ver a Debbie Harry  tan grande, igual que cuando vi a las Heart, pero eso pasó a segundo término cuando comenzaron a tocar éxitos desde el inicio, era inevitable emocionarse y estar a la expectativa de que canción seguiría, desafortunadamente para entonces ya estábamos tan cansados que no pude disfrutarlo como hubiera querido, pero no cabe duda que representan un momento importante en la historia de la música.
El domingo estaba destrozada! Pero de algún lado saque fuerzas para levantarme y llegar a ver a Deap Vally, había decidido darles una segunda oportunidad después de que me habían decepcionado en vivo, fue un gran acierto, definitivamente el ambiente era diferente y ayudó a que las chicas prendieran como se debe, se reivindicaron totalmente conmigo, ahora si me hicieron brincar y sentir la fuerza de sus canciones.
Con Jake Bugg, era impresionante como emocionaba a la gente, habían niñas gritándole cómo si fuera Justin Bieber, coreaban todas sus canciones y se deshacían al escucharlo. Para mí no fue así… me gusta su estilo, y tiene buenas canciones, pero tampoco es algo que no haya visto antes.
Otros que se reivindicaron fueron Portugal. the Man, aunque no es el tipo de música que podría poner en el coche una y otra vez, son muy buenos músicos, me encantó la forma en la que combinaban estilos y géneros sin dejar de sonar a ellos, puedo decir que fue un muy buen show y si se diera la oportunidad volvería a verlos.
Uno de mis momentos favoritos de todo el festival fue Matt & Kim! Tenía muchas ganas de verlos porque cuestiones de logística habían evitado que los viera en otras ocasiones, y sobrepasaron mis expectativas, fue una fiesta enorme! Iban preparados para todo, hacían dinámicas con el público, corrían, bailaban, decían chistes, manejaban sus propios visuales, están completamente locos! En definitiva la presentación más divertida que he visto en mucho tiempo, totalmente diseñada para hacernos pasarla bien.

Nos íbamos alejando del escenario y tenía que controlarme para no regresar corriendo porque me costaba trabajo dejar ahí la fiesta, pero también quería ver a Jimmy Eat World, así que tuve que seguir adelante sin mirar atrás, tenía muchos años esperando verlos, desafortunadamente no le había entrado lo suficiente al “nuevo” disco y era lo que estaban presentando, pero en canciones clásicas como “Pain” sentía que volvía a mi adolescencia cuando eran cómo himnos para mi generación.
Que mal gusto tiene Miles Kane! dolía verlo en esos pantalones blancos con una playera de la selección fajada, pero haciendo eso a un lado sí que me gustó, no había caído en cuenta de la cantidad de éxitos que tiene y lo hizo bastante bien.
Nuevamente quedé muy atrás para Vampire Weekend, siempre es un placer verlos, pero esta vez no me emocionaron tanto como en las anteriores, creo que tiene que ver que justo dónde estaba parada a la gente parecía no importarle mucho, estaban más bien apartando su lugar para Artic Monkeys, y eso le quito un poco de diversión al asunto.
Corrí antes de que terminaran para ver a Savages, quienes volvieron a volarme la cabeza, apenas me acercaba el Bizco Club cuando mi cuerpo comenzaba a convulsionarse por las vibraciones que producían, veía a Jehnny Beth sumamente feliz (lo cual es muy extraño en ella) seguramente estaban sorprendidas de la respuesta del público, creo que si siguen haciendo lo que hasta ahora van a lograr ser una gran banda, y espero no tarden mucho en volver.
Mi mayor conflicto de este Corona era The Breeders, Sigur Ros y Savages, que aunque no estaban exactamente a la misma hora si lograban empatarse en buena parte y eran justo a los que quería ver, sólo pude alcanzar 3 canciones de The Breeders e hicieron que me quedara con muchísimas ganas de ver un concierto completo, tuve suerte porque llegué justo en “Drivin’ On 9”, que es una de mis favoritas, me siento un poco mal porque ya van 2 oportunidades que pierdo de verlos y no cabe duda que es algo que vale mucho la pena, me gustan mucho y no fueron suficientes unas cuantas canciones, pero TENÍA que ver a Sigur Ros…
He escuchado que mucha gente describe ese momento cómo épico, ¿yo que puedo decir? Es una de mis bandas favoritas para mí siempre es así, no entré en un trance tan prolongado cómo la vez anterior pero no pude evitar llorar brutalmente en Glósóli, y había momentos en los que no sabía qué hacer con mi cuerpo, sentarme , caminar, quedarme parada ir con una amiga que estaba hasta adelante, ir con otra que estaba más atrás, de repente me quedaba paralizada y en momentos no podía dejar de moverme, es cómo le dije a una de ellas cuando me contó que no entendía porque había llorado (aunque no es muy fan de la música y nunca los había escuchado), así es Sigur Rós, no tienes que entenderlo, es algo que sientes y punto.
Ya con esa emoción descontrolada sólo nos dio la fuerza para ver un ratito de Grimes (que en lo personal no me encanta) para poder ir a descansar después de un largo fin de semana.

jueves, 18 de abril de 2013

Happy Coachella - Parte 1

Esta es la primera entrada de este blog, el cual espero tener tiempo de continuar ya que me permite sublimar un par de cosas de mi cabeza.
Me doy el lujo de escribir porque siempre me ha gustado  y en este momento hay un buen pretexto para hacerlo: La experiencia Coachella.
Afortunadamente muchas personas han tenido el placer de vivirla, y en esta ocasión yo tuve la fortuna de experimentarlo por primera vez.
¿Qué hace tan especial este festival a comparación de otros? En mi caso, el poder vivir un fin de semana 100% dedicado la Música, porque en realidad sólo duermes y comes para poder ir por un poco más.
Creo que principalmente hay 3 tipos de asistentes: aquellos que van porque simplemente pueden hacerlo y quieren pasarla bien, agarrar una buena fiesta y divertirse con sus amigos; algunos más van por lo que implica el evento, acampar, tal vez llevar a sus hijos, preparar una parrillada, tomar el sol, etc. Y hay otros (quienes creo la tienen más difícil) que van únicamente por el amor a la música.
El tercer día del festival mientras esperaba por más de 2 horas en fila para poder tomar un baño escuché a una chica que decía “cuando me pregunten si recomendaría el festival voy a decir que si te gustan las experiencias extremas entonces es para ti, porque tendrás calor cabrón, frio cabrón, caminar cabrón y todo pasa tan rápido que no tienes tiempo ni de asimilarlo”. No pude estar más de acuerdo.
Sea cual sea la razón por la que asistas seguro es una buena experiencia  y cumple su cometido, sin embargo creo que la importancia que le des a las cosas garantiza el grado en el que te cansas estando ahí.
Afortunadamente los escenarios están todos relativamente cerca (algunos más que otros) y eso te da la libertad de desplazarte rápidamente, lo cual es sumamente necesario ya que todos los horarios están empalmados y si quieres tener la oportunidad de ver la mayor parte de presentaciones tienes que estar preparado para correr y correr.
La magia comienza cuando llegas al campamento, tienes que esperar unas cuantas horas para poder entrar, ya que “inspeccionan” todos los autos,  mientras tanto hay gente tomando, bailando, jugando cualquier deporte, o simplemente cotorreando, si vas con muchos amigos creo que es el momento en el que te das cuenta que realmente comienza la fiesta.
Si vives cerca seguramente ya vas con todo, listo para montar tu campamento rápidamente y comenzar a bailar, sin embargo si ya llevas un viajecito de unas cuantas horas cómo fue mi caso, lo único que quieres es prepararte para dormir y comenzar actividades al día siguiente.
 Sin embargo decidí al menos dar una vuelta de reconocimiento, llegamos aproximadamente a las 9:30 pm del jueves, entramos a las 11:30 pm y por ahí de la 1 am ya estaba lista para ver que había alrededor. Encontramos mucha gente divirtiéndose, y algunas de las estructuras características del festival que ya nos anunciaban lo que esperaba en los siguientes días, comenzaba a emocionarme, sin embargo el cansancio sólo me permitió dar unas vueltas y volver a dormir.

Para los demás la fiesta duro toda la noche y al día siguiente pude ver  los rastros de devastación en los campos, latas de cerveza por todos lados, gente dormida hasta en el piso y mucha gente con resacas industriales.
En fin... Yo había decidido que haría uso de las duchas VIP porque prometían agua caliente y mayor espacio, pero resultó ser un robo, todavía no estaban listas, nos hicieron bañarnos con agua fría, no nos regresaron en dinero y ni siquiera tenían vestidor. Por eso al otro día preferí ir a las gratuitas y resultó que estaban mucho mejor!! Tenían espacio para cambiarte, eran automáticas y con agua caliente, no podía pedir más, desafortunadamente ya llegué algo tarde y la fila era enorme, por eso tuve que esperar literalmente horas formada, sin embargo esos fueron mis momentos favoritos en todo el fin de semana, cuando volvía a tener contacto con el agua  y me sentía limpia nuevamente, nunca había disfrutado tanto el baño como esos días.
Vale la pena tocar ese tema de los baños de una vez, ya que personalmente fueron una pesadilla, al menos había papel y gel sanitizante, pero a mí me habían prometido baños regulares, no letrinas, y en las noches ya estaban muy sucios y lo anterior se había terminado, era lo peor!!! Tenías que ingeniártelas para hacer del baño sin ver nada y evitando tocar cualquier cosa, muy complicado. Pero ni modo, por eso es bueno ir prevenido.



Otra cosa que disfrute bastante fue la comida, pudiera parecer extraño, pero soy fan de la “comida americana” o diciéndolo francamente la comida chatarra, yo podría vivir comiendo pizza, gyros, y chilli dogs, las papas fritas con cangrejo resultaron ser una delicia, y la limonada con frambuesa ni se diga. Tenía todo lo necesario para llenarme de calorías y poder seguir con la caminata.

En cuanto al clima si hacía mucho calor en el día y frio por las noches, sin embargo no fue tan intenso como creía, nada que un buen bloqueador, ventilador, sombrero y suéter no pudieran solucionar. Sin embargo el último día se soltó una tormenta de arena que si resultó conflictiva, era tan fuerte que los ojos te dolían y cuando te golpeaba en las piernas te lastimaba, era complicado desplazarse de esa manera, pero bueno… gajes del oficio.

El ambiente en general era muy divertido, había mucha gente disfrazada o al menos con vestimentas fuera de lo común, cero inhibiciones, mucha gente escuchando y pasándola bien. Sin embargo en los shows era un tanto extraño, la gente no parecía tan emocionada, no cantaban, no bailaban, y si lo hacían era de manera muy relajada, creo que ahora entiendo porque todo el mundo dice que el público mexicano es muy intenso. Aunque creo que también tiene que ver con el esquema de festival, simplemente estaban escuchando para ver con que se podían encontrar, aunque cada quien estuviera en su onda. Para mi resultó muy cómoda esa situación porque era fácil acomodarse en los escenarios y disfrutar sin problemas. Y de vez en cuando si nos tocaba estar pos zonas donde había gente con la actitud a todo lo que daba.
Socializar es muy fácil, todo el mundo te pregunta cosas y tú haces lo mismo, en una de esas encontramos un celular y cuando apareció el dueño estaba tan agradecido que nos invitó unas pastillas y a unirnos a su grupo. Conocimos a un señor que a sus cincuenta y tantos años sigue dándole al rock y nos conto de sus 6 años de Coachella. Incluso una familia nos invitó a bailar en el escenario con los RHCP, al final alguien de su equipo no nos dejó cuando estábamos en las escaleras del escenario, pero ni hablar.
Una vez que entras al venue es cómo cuando Dorothy llega a Munchkinland en el Mago de Oz, muchos colores, mucho campo, mucha emoción.


En cuanto a la música, yo llevaba una lista inmensa, previamente estructurada para tratar de ver lo más posible, pero en la realidad no sucedió, había momentos en los que estaba tan cansada o resultaba tan complicado ir de un escenario a otro que prefería saltarme cosas, algunos que si me dolio no haber visto fueron: Robert DeLong, Jake Bugg, Purity Ring, Jurassic 5 y DIIV. Espero no haberme perdido de mucho.
A continuación enlistaré a los que si vi en el orden que más me gustaron:
1.    Sigur Ros:
Si pudiera los enlistaría 5 veces seguidas, me cuesta trabajo traducir en palabras lo que sentí ese día, a pesar de que ya había escuchado un par de canciones en el fallido Festival Colmena, esta vez fue diferente, un set completo aunque en formato de festival y sin Kjartan Sveinsson, pero aun así me hicieron sentir. Mientras escuchaba me costaba trabajo abrir los ojos, mi cuerpo reaccionaba involuntariamente a la música y sólo podía escuchar mientras sentía el cambio de luces a través de mis parpados, mis músculos se tensaban y se destensaban al fluir de la música, en momentos comenzaba a llorar y en otros sentía que me desvanecería en el piso. Un concierto que duró un poco más de una hora y para mi transcurrió cómo si hubieran sido 2 minutos.
Debo de admitir que si se nota una ausencia, no soy de las que dan mucha importancia a los miembros de una banda, sin embargo cuando es una parte fundamental, sí llega a ser evidente, creo que de cierta manera se eliminó un lado dulce de su música.
Cuando escuche Brennisteinn por primera vez me imaginaba que su presentación en vivo sería totalmente oscura y que probablemente cambiarían su esencia, afortunadamente esto no sucedió, habrá que esperar a escuchar el nuevo disco. Sin embargo lo que pude ver en su presentación me dejó más que satisfecha y sin habla por un buen rato. Una de las chicas que platicaban en la fila de las regaderas también comentó: “Todavía estoy en shock por Sigur Ros, siento como si no estuviera a dentro de mi cuerpo, cómo si todo fuera un sueño”. Para mí fue algo así, sentir cómo el tiempo se hacía más lento, observar cada detalle del ambiente, la luz, las cosas que llevaba el aire, su sensación al tocar mi cuerpo, cada sonido intensificado, ganas correr y gritar, definitivamente como estar en un sueño.

2.    Savages:
Si tuviera que elegir una palabra para describirlas definitivamente sería ENERGÍA, esa extraña energía oscura que se mete en las entrañas y te agita sin que siquiera te des cuenta.
Seguramente si hubiera encontrado a esas 4 chicas abajo del escenario nunca me hubiera imaginado de lo que serían capaces de transmitir con su música.
Lograron refrescar un género que al parecer había quedado escondido entre tantos elementos electrónicos, para volver a su origen, sucio, natural y sin pretensiones.
Seguramente pronto se pondrán de moda y escucharemos de ellas en todos lados, sólo espero no pierdan su esencia y logren seguir sorprendiendo.

3.    Alt-J
Sinceramente creo que es una banda que merece todo el ruido que en su momento se le hizo, a pesar de tener un solo disco, es de esos que puedes escuchar de principio a fin y sabes que todos los tracks podrían ser sencillos. Su presentación en vivo fue exactamente igual, una buena canción tras otra y  que obligaban a moverte, la ejecución era impecable y dejaban un sentimiento de bienestar y buena onda que pocas bandas logran transmitir sin caer el lo dulce.

4.    Local Natives
Para mí fue la sorpresa del festival, aunque ya me gustaban e  iba con toda la intención de verlos, su presentación me dejó bastante sorprendida. Cuando aún estaba lejos del escenario su música simplemente me atrajo hacía ellos, lo hacían muy bien, todos los instrumentos entraban en una armonía interesante junto con ejecuciones bastante  buenas, poderosas líneas de bajo que parecían guiar las canciones. Vale la pena verlos en vivo porque demuestran mucho más de lo que podrían hacerlo en disco.
5.    The Postal Service
Para quienes me conocen pudiera parecer extraño que se encuentren en esta posición, sin embargo me atrevo a decir que la ya aclamada frase de Ben Gibbard al inicio del concierto: “we're an imaginary band called The Postal Service”, en mi caso aplico perfectamente, pero no de manera positiva. Creo que gran parte de la magia de Postal Service era toda la incertidumbre que existía a su alrededor, su historia, su falta de interés por hacer presentaciones en vivo y la simple idea de no entender muy bien cómo habían logrado generar un producto tan increíble, como iniciaron una escena que actualmente es tan fuerte y sin ellos no hubiera existido. Y el verlos en vivo de cierta manera me quitó eso, no había complicidad entre ellos, y Ben, siendo el frontman que es, no logro transmitir a la audiencia. La gente que estaba a mi alrededor parecía más emocionada entes de que comenzara que durante el concierto. No sé, tal vez tenía grandes expectativas ya que ellos eran una de las razones por las cuales había decidido hacer el viaje. Quiero pensar que tiene mucho que ver el ambiente de apatía que se vivía en todas las presentaciones. De cualquier forma fue muy especial ver concretado ese sueño y poder escuchar gran parte del magistral “Give up” en vivo, aunque me quedo con esa banda imaginaria.