domingo, 2 de agosto de 2015

Si yo no voy a Francia, Francia viene a mí

Las circunstancias no me permitirán hacer el viaje a Europa que tenía planeado para este año, sin embargo, la música siempre nos acerca a nuestros sueños, desde el concierto de La Femme ya me sentía rodeada de  la comunidad francoparlante de la ciudad, pero este miércoles en Yelle esa sensación fue todavía más intensa.

Había mucha gente diferente a la que generalmente va a los conciertos, aunque también estuvo fino encontrar a viejos conocidos, la mayoría eran franceses o al menos eso aparentaban, y lo que si me quedaba claro es que eran verdaderos fans, fue una fiestota en la que todos bailaban y coreaban cada una de las canciones.

Yo estaba enlelada con las baterías, sé que no es necesario tener 2, ni que en ocasiones la misma Julie tocara un par de percusiones más, pero el espectáculo que consiguen con ello es inigualable, tanto visual cómo sonoro, sus movimientos generaban ritmos divertidos que nos hicieron zapatear toda la noche, son el ejemplo perfecto de que no se necesita tener un millón de instrumentos en el escenario, basta con una gran presencia y un poco de creatividad. Me enamoré de sus sincronías y de cómo convirtieron la sala en un rave de los 90’s por unas cuantas horas. También me impresiono lo perfecta que lucia su frontgirl con un cabello lacio impecable casi hasta el final de la velada.

Lo disfruté muchísimo, la pase tan bien que me hizo imaginar un pequeño festival Parisino con Tahiti 80, Stereo Total, Phoenix, Daft Punk, La femme, Yelle, Charlotte Gainsbourg y Sebastian Tellier, mi combo perfecto para enloquecer en el bailoteo.



El jueves me invitaron a la premier de “Eden”, la cual que están vendiendo cómo el “documental de Daft Punk” pero como era de esperarse no podría estar más lejos de la realidad, su participación es tan escasa como su cameo en Tron. En realidad es la historia de Paul y su colectivo Cheers en el contexto de la "French Touch". Creo que si no te gusta el cine y vas con otra expectativa puede resultar decepcionante, no es una mala película, el soundtrack es bueno, así como la historia del personaje principal, al inicio incluso te dan muchas ganas de ir a una fiesta electrónica como las que se hacían en ese entonces, pero después de la primera hora llega a resultar un poco cansada e incluso aburrida. Yo habría ido a verla de cualquier manera.






jueves, 30 de julio de 2015

Mis días entre el infierno y el caos

En estos últimos meses tuve muchas experiencias fuera de lo normal, y me sirvieron  para aprender algunas cosas y valorar muchas otras, incluyendo el tiempo que perdía en tonterías, me día cuenta que cómo dice la canción “In an Mmmbop they’re gone”, tanto las personas cómo el tiempo. Y sí… de un momento a otro había dejado 5 meses de mi vida atrás y sabía que a partir de ese instante tenía que sacarle provecho a cada segundo porque cómo dice la canción de “Vacaciones en el Más Allá”:

Ya sé que todo se podría acabar ¿y qué?

Era momento de regresar a la realidad y que mejor que con la música, sabía que en cuanto pudiera volvería a apreciarla en vivo y lo disfrutaría como siempre lo había hecho. La primera oportunidad se dio en el Foro Tejedor con la presentación oficial del “Onironauta” de Chio San, aunque ya había visto un show en el España el año pasado, éste tenía un encanto particular porque era el inicio de la gira de este proyecto lleno de sueños y magia. Para mi tiene un significado muy especial, pero independientemente de eso me gusta mucho porque es un disco que puedes escuchar varias veces y no te cansa porque hay canciones para bailar, para llorar, para cantar… para todo y sin duda su presentación en vivo tiene un encanto adicional, es más movido y las piezas visuales proyectadas en grandes almohadas que acompañan el show nos envuelve para generar una atmósfera completamente coherente con el concepto:  los sueños, cómo nos comunicamos con nuestra gente especial por medio de ellos, lo que podemos experimentar en la mente cuando el cuerpo está en reposo. Fue una noche intima, llena de amigos y familia celebrando la vida y el inicio de muchas aventuras de la mano de ese material.


Después de eso tenía unas ganas brutales de echar el dancing, era como sí mi cuerpo lo necesitara después de tanto tiempo y para eso estaba , aplicando las segundas oportunidades, ya que estúpidamente me la perdí el año pasado en el Corona,  no dejaría que me volviera a pasar, aún no tenía autorizado del todo salir a fiestear pero ya nada me detiene así que gracias a una amiga que me invito de último momento, fui a bailar como loca, aproveché que no había tanta gente, aunque no faltaron los platicones del Plaza, creo que hasta a ellos los extrañaba. Fue una presentación muy divertida, con buena sincronía de los visuales y una presencia que no podía más que incitarte a mover las caderas.



Esa misma semana yo seguía con ganas de agitar el esqueleto, y la banda perfecta para hacerlo era Kinky, que hasta ahora sigue siendo mi grupo nacional favorito. Fue un día lleno de recuerdos, ir acompañada de la persona con la que compartía prácticamente todos sus conciertos desde hace 14 años. Las nuevas versiones de las canciones no me gustaron nada, afortunadamente volvieron a tocar un par de las originales, faltaron muchas pero entiendo que después de tanto tiempo no pueden seguir con el mismo set list que cuando tenían 2 discos. Mi momento favorito fue la primera vez que salió la Banda Furioza porque su baile era increíble y completaba muy bien ese ambiente festivo.
Ver un Metropolitan en sold out total me hizo recordar la primera vez que tocaron en el Hard Rock y ayude a vender boletos lo cual resultaba prácticamente imposible porque me enfrentaba a preguntas tan estúpidas como "quien es pinky?" Quien los viera, los muchachos han crecido y no puedo sentirme más feliz por ese éxito tan merecido.


Al otro día era momento de mariconear, nuevamente con la añoranza de la mano. Fue turno de Canseco en el Alicia, ese lugar que me vio crecer, que fue mi segunda casa cuando tenía 15 años y que justo estaba en el ojo del huracán porque estaba en un problema con la delegación, aunque creo que todos sabíamos no pasaría nada porque esas amenazas han sido cosa te todas las semanas desde que yo recuerdo, como sea tenía mucho tiempo que no andaba por ahí y aunque fueran rumores definitivamente no sabemos que puede cambiar de un día a otro así que no me quedaba más que vivirlo como si fuera la última vez. El lugar seguía exactamente como lo había dejado y afortunadamente (para nosotras) estaba casi vacío, lo cual lo hacía aún más nostálgico. El título del disco “Nuevos Tiempos, Viejos Amigos” lo resumía todo.

El momento más bizarro de la noche fue ver a Elli Noise, tenía siglos que no sabía de ellos y era un tanto triste darse cuenta que hay gente que sigue aferrada a hacer algo que no se sí siga funcionando del todo, era como una banda de billar de Coapa, y bueno... No me gusta hablar mal, pero no todos envejecemos favorablemente. Fin.

Canseco... Ay Canseco.... Es imposible cantar y cantar, gritando y manoteando cuando las frases que más apachurran al corazón llegaban a mis oídos, es taaan bonito, siempre me hacen preguntarme en ¿dónde están todos los Euis del mundo? Ya me hacía falta escuchar algo que me pusiera la piel chinita.


Después llegó el día de La Femme que hasta ahora mi concierto favorito del año.

Cascabel definitivamente no es mi estilo y no podía esperar porque terminarán porque seguía con esas ganas insaciables de bailar y no podría haber sido mejor, bailé y bailé hasta despeinarme, habían momentos en los que sólo quería correr al centro de la multitud y unirme a los brincos como cuando era una adolescente, pero la gente del piso de arriba estaba lanzando cosas y representaba un riesgo para mí, así que sólo me dedique a dar mis propios saltos desde el privilegiado lugar en el que estábamos. Su show es increíble, su ritmo, su vestuario, sus movimientos, su buena ejecución, y cuando llegó el momento del riff surfista de Antitaxi #EpicMoment. Tuvimos la suerte de encontrarlos en la calle vendiendo sus vinyles y camisetas, buena onda que encima de buenazos sigan en el DIY.


Ese fin de semana asistí nuevamente al Metropolitan, lo que me resultaba interesante porque es un venue al que ya casi no iba, en fin... Era el turno de Las Nancys Rubias, Miranda! y Fangoria.

Tenía añisimos de no saber nada de los Miranda! Después de haber pasado la mitad de mi preparatoria haciendo todo lo posible para que triunfaran en México y la última vez que los vi tocar definitivamente no era como ésta, pero que divertidos son! Me encantaron esos nuevos pasos de Ale Sergi y estaba sorprendida por la flexibilidad y energía de Juliana, me hicieron bailar y cantar todo el set porque afortunadamente había revisado su más reciente material antes del concierto. Lo disfrute mucho.

A lo que más ganas le tenía era a Fangoria porque nunca los había visto en vivo y siendo el día de la marcha gay prometía bastante pero sólo tocaron unas cuantas canciones de mi repertorio favorito, era de esperarse teniendo una trayectoria tan larga, sin embargo, hubo algo más que no me convenció, le falto fuerza y la gente que al principio parecía tan emocionada no término demostrándolo mientras tocaban, honestamente me desilusionaron un poquito e incluso disfrute mucho más el show de las Nancys, nunca fui fan de su música grabada pero en vivo lograron conquistarme, me hicieron pasar un muy buen rato con su tonti punk tan a los Ramones.

El final lo fue todo, una gran fiesta gay con todos en el escenario, resultó el momento más entretenido de la noche.



Tenía que aprovechar mis últimos días antes de volver al caos así que me auto convencí de ir al concierto madrugador de Los Amigos Invisibles en Wake Up Tag, total, tenía un montón de boletos y nadie quería ir porque era a las 7 de la mañana. No tenía muchas expectativas porque sabía que estaría lleno de Godinez que llegarían tarde a su trabajo por estar ahí. Pero desde que llegué y me recibieron con burbujas en la entrada supe que sería mucho más que eso, el ambiente era increíble, gente bailando por todos lados, malabaristas, porristas, mucha gente con hula hulas, parejas dándole a la “charanga”, de inmediato me contagiaron y me uní a la fiesta a pesar de que sus canciones no me encantan.




A veces creo que deberían llamarme Miss Second Chances, porque esa misma noche la vida me regalaría una más de ver a los Flaming Lips, no importó que me los perdiera en Cumbre Tajín, ahí estaban de nuevo con su hermoso show que siempre me pone tan de buenas, es de esos conciertos que puedes ver mil veces y siempre es divertido, es cómo el mismo Wayne Coyne dijo en conferencia unas horas antes, se trata de darle a la gente lo que le gusta, para experimentar tienen otros proyectos y vaya que saben hacerlo bien, esa fórmula ganadora de hit tras hit es infalible.




Al día siguiente me tocó escuchar por casualidad a Forecast in Rome, ya había oído mucho de él pero no me llamaba la atención y debo admitir que en vivo fue un poquito mejor de lo que imaginaba, sin embargo es de esos proyectos que se quedan dos pasitos antes de conquistarme, siento que ya hay muchas propuestas similares y aunque en el momento lo disfruto no me deja con ganas de repetir.


Más tarde vi a Jean Loup, les traía muchas ganas, lo poco que había escuchado de ellos me había gustado bastante y en vivo me sorprendieron, los veía muy chiquitos y pensaba que no tendrían la misma calidad pero sí que son buenos, les seguiré la pista a ver qué trae esta nueva camada de bandas nacionales.



Para cerrar esa semana: el Festival Neutral. Ya habían pasado casi dos años desde la última vez que veía a Gepe, después de que no me perdía ni uno sólo de sus funciones en la ciudad y ya es algo completamente diferente, es como si se hubiera transformado progresivamente hasta llegar a ser el máximo representante del Moombahton, no soy fan de ese nuevo Gepe, pero como él mismos lo dijo,  en el fondo seguía siendo el mismo, y yo lo seguía amando, tocó varias canciones del “Gepinto” por su decimo aniversario y fue sublime, cuando cantó los barcos casi me roba unas lagrimas. Creo que a pesar de las bailarinas que aun no comprendo y sus movimientos sensuales  aun puedo ver a ese Daniel de hace 12 años y deleitarme con sus lindas canciones.



De Fakuta no diré nada porque no tengo nada bueno que decir.
El que si se merece unas cuantas palabras es Coiffeur, que pinche bonito! En todos los sentidos, las canciones perfectas para un romántico empedernido y en directo tiene el ritmo exacto que te pone a bailar, la fórmula correcta para ese pop que tanto me gusta.


Para la siguiente semana se presentó un dilema: Low Roar VS Jean Loup, sinceramente cuando me avisaron que ya tenía boleto para los Islandeses la decisión estaba tomada pero las cosas no siempre son cómo uno quiere, inesperadamente tuvieron que realizarme una pequeña cirugía y no podría asistir ni a uno ni a otro.


Para ese fin de semana ya estaba lista para volver y sería nuevamente al Metropolitan en el show de 31 Minutos. Fue muy gracioso ver a los adultos más emocionados que los niños, el cual era mi caso, yo estaba más que feliz cantando todas las canciones y mi pequeño sólo trataba de seguirme el ritmo. No sabía que eran sólo unas cuantas personas las que hacían todas las voces y la música, verlos correr de un instrumento a otro y de frente del escenario hacia atrás con sus respectivas marionetas resultaba muy entretenido, tocaron los grandes éxitos del programa, si no es que todos y no nos quedaba más que cantar como enanos, el momento de la noche sin duda fue “Bailan sin Cesar” y eso fue lo que sucedió: chicos y grandes emocionados agitando nuestros huesitos.

miércoles, 29 de julio de 2015

La música detrás del silencio

En lo que va de este año había estado fuera de circulación. Pase por un intenso proceso que me desconectó de absolutamente todo, incluso de la música, simplemente no podía escucharla.
A mediados de febrero, cuando todo comenzó, por varios días sólo escuché el mantra de Tara Verde una y otra vez, después comencé con Sigur Ros y el “Onironauta” de Chio San, pero para  marzo y la mitad de abril permanecí en un silencio absoluto.

Para la segunda quincena de abril decidí despertar, ponerme en marcha y declararle la guerra a lo que me estaba sucediendo, para ello tuve el “Hymn to the Inmortal Wind” de Mono y el “Hardcore Will Never Die, But You Will” de Mogwai, los cuales se repitieron consecutivamente por más de 40 días.

La situación que estaba atravesando requería que pasara prácticamente todos los días entre  4 y 8 horas sentada en un reposet, eran momentos sumamente deprimentes y para acompañarlos estaba Elliot Smith y Efterklang. También hubo una canción de reggaeton que por alguna extraña razón siempre se sintonizaba en mis traslados, sin importar el medio en transporte, la oía al menos 4 veces a la semana, parecía estar musicalizando mi camino al infierno.

Fueron 4 meses en los que no escuché nada más que eso.

Poco a poco me fui abriendo a otras cosas y cuando la situación comenzó a mejorar me di cuenta de lo que me había perdido en este tiempo, lo que más lamenté fue no haber podido ir al concierto de Stars, que tanto había estado esperando, y cómo dicen mis amigos: #MientrasDormía me perdí de muchas cosas, incluyendo los shows Damien Rice, Magic Numbers, The Kooks, Cumbre Tajin y Bahidorá, a los que me habría encantado ir.

Mis amigos me han ido compartiendo las cosas que me pasaron de largo, ahora tengo un cuaderno lleno de discos, libros, película, series, exposiciones y nuevos proyectos que se estrenaron en este primer semestre, con los cuales debo ponerme al corriente.

En mayo por fin pude escuchar el primer disco de Trails and Ways: “Pathology” en el streaming de Hype Machine, después de tanto que lo había esperado, lo amé y no puedo esperar por verlos tocar de nuevo. De inmediato me puse al corriente con el “Kintsugi” de Death Cab for Cutie y “Sound & Color” de Alabama Shakes, los cuales me gustaron bastante, aunque me cuesta trabajo ser objetiva con los trabajos de DCFC, sé que no es el mejor, pero no por eso deja de gustarme.





Sin duda hasta ahora mi disco favorito del año es el “Payola” de Desaparecidos, poder escuchar de ellos después de tantos años fue un deleite para mi, ese lado oscuro de Conor Oberst tiene el poder de ponerme increíblemente feliz.


En cuanto a los pocos videos que he podido ver “Lilly” de Toro y Moi, “Ong Ong” de Blur y el “Stonemilker” de Bjork  me fascinaron, igual que la nueva canción de Beck “Dreams” que definitivamente es mi canción del verano.



En esos días también pude escuchar las probadas de lo nuevo de Robert Delong y Astro, aún no he podido repasar sus placas completas pero pronto me daré el tiempo para ello, de cualquier forma no puedo esperar por verlos tocar en el Hellow Festival, ya que el típico sonido de “Druidas” y   el espíritu ochentero de “Don’t Wait Up” me volaron la cabeza.



jueves, 14 de agosto de 2014

Outside Lands!

Tenía muchas ganas de conocer San Francisco, varias personas me habían comentado que era una ciudad idea para mí, desafortunadamente no me enamoró tanto cómo esperaba. En algunos aspectos es muy similar a Seattle, sin embargo, en este lugar de California no sentí esa vibra musical que logra enloquecerme.

Para empezar no llegué a un lugar muy lindo que digamos, era como estar en una película de crimen, dónde sentía que podía morir acuchillada en cualquier momento, y la cantidad de gente sin hogar, a lo largo de la cuidad  resulta devastadora.

Hay lugares increíbles, el contraste de arquitectura victoriana de las Painted Ladies frente a los altos rascacielos es algo que se debe ver. El “City Hall” y “Palace of Fine Arts”, me dejaron sin habla desde el momento que los vi, son lugares completamente hermosos y románticos, no por nada me tocó apreciar un montón de bodas en tan sólo unos minutos, no cabe duda que se respira amor en dichas construcciones. Castro también me gustó, lamentablemente estaban arreglando la calle, por lo que muchos comercios estaban cerrados y otros no lograban observarse  del todo bien, de cualquier forma la gente es muy amable y con cierto sentido de orgullo y libertad.



En cuanto a Outside Lands, es impactante irse sumergiendo en un bosque para entonces llegar al centro de un festival, las distancias entre escenarios eran un tanto largas, y no permitían saltar de uno a otro como en otros casos, sin embargo pude presenciar los actos que más me interesaban. El clima hizo de las suyas: muchísimo frio en sábado y un “Sunday” que definitivamente le hacía honor a su nombre.

Es un festival mucho más concurrido de lo que imaginaba, lo que dificultaba el acceso a los servicios y la variedad de opciones culinarias no fue tan amplia como esperaba. No obstante, de haber contado con más tiempo, las tierras de cerveza y vino habrían resultado una gran experiencia, como lo fue presenciar una obra de improvisación en la que participó Patrick Stewart.

Vi los shows de Trails and Ways, Jagwar Ma, The Kooks, Local Natives, Death Cab for Cutie, Tom Petty and the Heartbreakers, Lucius, Jenny Lewis, Haim, Lykke Li, Ben Howard, Spoon, The Flaming Lips y The Killers.

De los cuales sólo vale la pena destacar lo siguiente:

Trails and Ways y Lucius son un par de bandas relativamente nuevas que me conquistaron por completo, ya se habían llevado parte de mi corazón, pero verlos en vivo me hizo confirmar la calidad con la que tocan y lo divertido de sus canciones

Aunque los Lucius ya cuentan con una base de fans mucho más nutrida, no tengo duda que cuando Trails and Ways por fin saquen su disco será una explosión de éxito y vaya que lo merecen, porque no sólo cuentan con una buena propuesta, sino también porque pude comprobar gracias a su líder, Keith, que son chicos sencillos y agradables. Su música me recordó mucho a The Whitest Boy Alive y Extraperlo, lo cual resulta curioso porque incluso físicamente tienen algo que los relaciona.


Los Flaming Lips siempre logran sacarme una gran sonrisa, su espectáculo bizarro e infantil hace fluir mi lado más pueril y me divierte como enana, fue uno de los momentos más emotivos del festival, cuando escuchaba “Yoshimi Battles the Pink Robots” mientras disfrutaba de un postre delicioso, fue como tener 10 años por un instante y eso lo hizo memorable. Al final “Lucy in the Sky with Diamonds” consiguió que la gente perdiera la razón y aquello se volvió una fiesta psicodélica.


Local Natives dieron la buena noticia de que están por terminar su tercer disco, no puedo esperar por escucharlo! Y mientras tanto ejecutaron un set lleno de canciones que hicieron me estremeciera brutalmente, cuando tocaron “Sun Hands” no podía dejar de brincar y agitarme, ganándose el titulo de una de mis bandas favoritas en el fin de semana.

Ver a Death Cab for Cutie fue menos conmovedor que la vez anterior, sentí a todos sus miembros un tanto serios, no sé si tenía algo que ver con la recién anunciada salida de Chris Walla de la agrupación, pero  para mí había algo que faltaba. Sin embargo también tuvieron su momento con “I Will Follow you into the Dark”, fue como si las miles de personas que estaban ahí desaparecieran y sólo fuéramos Ben Gibbard y yo por unos minutos.

Los Kooks y Lykke Li me sorprendieron favorablemente. No tenía idea que los primeros  me gustaban tanto y que conocía todas las canciones de ese día, incluso las nuevas. Estaba vagando en Chocolands cuando escuché “Junk of the Heart” a lo lejos y tuve que correr para alcanzarlos, lo disfruté bastante y ya quiero verlos de nuevo. Con la señorita, me dio mucho gusto encontrarme con una presentación más movida y energética de lo que esperaba, tiene un sonido bien potente en vivo que es difícil de imaginar.  

Pocas veces me ocurre que el nuevo disco de alguien que sigo desde hace mucho tiempo se convierta en uno de mis favoritos, pero el “Voyager” de Jenny Lewis es una de esas excepciones, la fuerza de las letras y la forma en la que Jenny las vive e interpreta tiene toda la magia del mundo. Y la entrañable “Acid Tongue” con un gran coro que incluía a  Jess y Holly de Lucius…. Pfff… Priceless!
Jagwar Ma me hicieron bailar y bailar, lo cual ya hacía falta porque fue el único momento que se prestó para eso. A Ben Howard le quedó chiquito el escenario, no obstante emocionó a todos los que estábamos ahí para verlo. Y de las Haim que puedo decir… me EN-CAN-TAN! Aunque ya me se su acto de memoria, siempre es divertido verlas y esperar a ver que locura se le ocurrirá a Este en cada ocasión.

En suma fue una buena experiencia tanto de viaje cómo de festival, pero aun no llega quien remplace a Bumbershoot en mi #1.

jueves, 22 de mayo de 2014

MonoMono

Siempre que me preguntan qué tal es Mono en vivo respondo "pues está bien" y no es por demeritarlos, simplemente es algo que se siente en el momento, no me provocan el mismo trance emocional que otras bandas del estilo, al contrario, me mantienen en un estado de tranquilidad y paz, nuevamente esa sensación de vaivén del agua.

En esta ocasión me sentí como gato fascinado con las luces, observando cómo cambiaban, iluminaban y acompañaban perfectamente la música consiguiendo que me sumergiera por completo en ese instante. Es la magia de una presentación en directo, son todos esos elementos que hacen que cada vez sea especial y no se pueden vivir de otra manera.

Los personajes que esta vez destacaron en mi experiencia fueron una chica frente a mí que se estremecía como sí escuchara su banda favorita de metal, sin importar lo que en ese momento estuvieran tocando; y un chico que "parecía" muy fan porque acompañaba las notas del concierto con su mano en el aire cual director de orquesta (aunque sabemos que no lo hacía de manera correcta) como sea ambos disfrutaban muy a su manera lo que estaba sucediendo.

Es un gusto compartir la música con gente que la disfruta y la valora, creo que a pesar de todo, si tuviera oportunidad de volver a ver a Mono lo haría de nuevo.


Dolor de caballo

En el avión, mientras regresaba de Coachella pensé “estoy destruida, creo que tendré que dejar de salir un buen rato”, pero mis intenciones no duraron más de un día, ya que recién volví, recordé tenía boletos para Matt and Kim, y si que quería verlos.

El miércoles que traté de imprimirlos ya me los habían cancelado, tenía varios años que no me pasaba algo así, mi cansancio era tal estaba a punto de dejarlo pasar y darlo por perdido, había quedado en verme un par de horas antes con mi amiga, y después de un Irish Carbomb la decisión estaba tomada, compraríamos de nuevo las entradas e iríamos al concierto, buena elección.

Alcanzamos a ver un pedazo de Beat Buffet, y a pesar de lo entretenidos que me parecen, ya no fue lo mismo después de nuestro último y desastroso encuentro.

Cómo me lo esperaba había muy poca gente, aunque yo creía que habrían más adolescentes.

Desde que salieron al escenario supe que sería una noche llena de baile y felicidad, todavía mejor que su presentación en el Corona porque esta vez habría muchos fans que de verdad aprecian su acto. Y así fue: todos bailamos, agitamos nuestras manos al aire, gritamos y nos divertimos como en fiesta infantil, y no estaba de más, habían globos, papeles de colores, canciones festivas y un dueto que no se desconectaba ni un segundo de su público, incluso señalaban y decían “te estoy viendo”.

Ya se ha hablado mucho sobre lo difícil que es explicar un show de Mat and Kim porque es una locura total, en ningún momento dejan de moverse, sacuden sus cuerpos sin control, corren por todos lados y parece que les cuesta trabajo mantenerse sentados porque a pesar de tener bancos brincan de ellos una y otra vez. En un momento mi amiga comentó: “estos seguro se metieron algo” y parece que sí, es justo ese desborde de energía el que los caracteriza. Hubo el clásico meneo de culo de Kim sobre los asistentes y las canciones que todos esperábamos corear mientras bailoteábamos espantosamente, hasta que literalmente nos diera dolor de caballo (al menos a mi me pasó y vi a un par más que se quejaban de lo mismo).

El momento cumbre no tuvo nada que ver con ellos, se lo llevó un niñito de unos 10 años que todo el tiempo estuvo en los hombros de alguien cantando cada una de las canciones del set, yo estaba impactadísima de lo mucho que lo disfrutaba, y al parecer Kim también lo notó, porque al terminar de tocar y volverse al público para repartir el montón de baquetas que había utilizado (ya que le da tan fuerte a la batería, que todo el tiempo se rompían o salían volando), trató de atinarle en repetidas ocasiones al pequeñín, pero al no tener éxito, le pidió a un miembro de su staff que hiciera entrega mientras ella corría tras bambalinas, lo cual se convirtió en toda una hazaña para ambos, ya que por más que se estiraban había un montón de manos entrometiéndose y tratando de robar tan preciado souvenir, como zombies, pero cuando por fin lo lograron, el niño fue tan feliz que alzó la baqueta al aire cómo si estuviera levantando un trofeo, mientras todos aplaudíamos y gritábamos de emoción. Fue un instante tan especial que casi nos roba unas lagrimas.

A pesar de que ya sabía exactamente cómo iba a ser su presentación (ya que no varían mucho), disfrute cada segundo, no cabe duda que ese supuesto matrimonio sabe muy bien cómo armar una fiesta.


Noche completamente salvaje

Ya había escrito sobre esto y no sé dónde quedó, lo peor es que no recuerdo mucho… o no quiero recordar.

El aniversario de Ibero prometía intensidad y perdición y para mí así fue, la noche fue una locura, iniciamos con una llegada un tanto abrupta que esperamos se aligerara con unos cuantos tragos... Mala idea.

Esa vez las Savages no me emocionaron tanto como en nuestros encuentros anteriores. Al inicio algo estaba raro ¿Qué era? Sonaban impecablemente bien! y por alguna razón eso era lo que no me convencía, no es lo mismo sin la suciedad que las caracteriza, es extraño, nunca pensé que el buen trabajo de un ingeniero llegara a ser un punto negativo para un show, pero tal parece que esa fue la excepción. Mientras pasaba el tiempo  se fue componiendo y de la mano de mis canciones favoritas lograron generar algo de euforia.

Fue una pena que pocas personas estaban ahí por la banda, creo que muchos lo tomaron más como la oportunidad de asistir a una fiesta “gratis”, más que por ver a una gran banda en vivo.

Me di cuenta que gran parte del talento de la agrupación recae en Ayse porque es la única ejecución que encuentro realmente sobresaliente, tiene el poder, independientemente del encanto de Beth, que en esa ocasión no me resulto tan cautivador, sin embargo hubo un momento en el que movía las caderas de una manera hipnótica.

Justo cuando le decía a mi amigo que me daba la impresión que no pasarían de ser una banda del momento y ya no harían gran cosa, me callaron la boca con una canción nueva que tenía toda la fuerza de sus primeros éxitos.

Supuestamente nos iríamos al terminar su presentación, pero después de unas deliciosas nieves de mezcal, mejor nos quedamos a la celebración, en algún momento de la noche bailamos cumbias y cantamos “Bohemian Rapsody” a toda garganta con GorDJ.

Los Beat Buffete siguen siendo divertidos, ahora con un set en el que predominan sus propias canciones, y tratan de generar euforia en los asistentes, con letras graciosas que hacen la pases bien.

La noche definitivamente no terminó cómo yo hubiera querido, pasó algo totalmente desastroso, pero ni hablar, uno debe afrontar las consecuencias de sus actos y aprender de ello, así que ahora para adelante.

Espero volver a toparme con Savages en el futuro para poder desechar mi teoría y vuelvan a ganar mi corazón.